Un negocio con señales que nadie podía atender
Blimey opera en un mercado muy concreto: turistas chinos que viajan y contratan actividades y experiencias a través de sus proveedores. Un usuario que acaba de reservar una visita guiada en Barcelona puede estar interesado en una cata de vinos esa misma tarde. Otro que lleva tres viajes con Blimey tiene un perfil de compra muy definido. Las señales estaban ahí.
El problema era la capacidad. Lorenzo y su equipo contactaban manualmente a algunos usuarios cuando podían, pero el volumen hacía imposible cubrir todos los casos. Cada interacción no atendida era una oportunidad de upselling o cross-selling que simplemente desaparecía.
“No era que no supiéramos qué hacer. Era que no teníamos manos suficientes para hacerlo. Perdíamos oportunidades cada día, y lo sabíamos.”